En 2011, la humanidad recibió a su miembro número 7 mil millones. Los expertos predicen que, de continuar el índice de natalidad actual, llegaremos a los 9 mil millones de habitantes para el año 2050. Para alimentar a todos necesitaremos duplicar la cantidad de alimentos que producimos actualmente.

Pero este reto de alimentar a todos no es sólo cuestión de volumen. Es también un problema de qué tipo de alimento se necesita y dónde.


En camino a los 9 mil millones

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, la población de la tierra ha aumentado a un ritmo lento y constante. Sin embargo, en los últimos 120 años, la cantidad de seres humanos que necesitan alimento de nuestro planeta ha aumentado de 1,500 millones a 7 mil millones, por diferentes motivos. En parte, es porque los avances en el cuidado médico han propiciado una mayor esperanza de vida. Pero otra gran razón es la agricultura misma: en una escala global, los alimentos son generalmente más fáciles de conseguir y más nutritivos que nunca antes.

Según aumentan la esperanza y la calidad de vida, los índices de natalidad tienden a bajar. Pero aún contando con una disminución en el índice de natalidad global actual, los expertos todavía proyectan que nuestra población agregará otros 2 millones de habitantes dentro de los próximos 40 años.

Dietas variables

Determinar la cantidad de alimento que se requiere para alimentar al mundo es más complicado de lo que parece. No podemos simplemente aumentar la producción en la misma proporción que está creciendo la población por varias razones.

Para comenzar, el alimento no es un recurso que esté distribuido equitativamente. En las zonas más prósperas y desarrolladas, el alimento tiende a ser accesible y relativamente al alcance del bolsillo. En las zonas más pobres y menos desarrolladas, todavía hay millones de personas hambrientas y malnutridas.

Por otro lado, tenemos las naciones en rápido desarrollo como China e India. En el momento en que las personas en estos países prosperan, pueden comprar no sólo más alimentos, sino también más proteína. Debido a que las vacas, los cerdos y otros animales requieren múltiples libras de alimento por cada libra de carne que producen, un aumento modesto en la demanda de proteína es realmente un aumento inmenso en la demanda de grano, agua y terreno.

Distribución desigual de la tecnología

Otro obstáculo para cumplir con la demanda mundial de alimentos es la enorme brecha tecnológica entre los agricultores de los países desarrollados y los de los países en desarrollo. En el África subsahariana y Asia - las dos áreas donde las poblaciones están creciendo más rápido - la mayoría de los agricultores todavía trabajan sin acceso a las mejores prácticas y tecnologías agronómicas, incluyendo semillas más avanzadas. Esto se debe en parte a las barreras como la reglamentación gubernamental, la falta de infraestructura y de capacitación.

En las economías rurales, las mujeres con frecuencia tienen un acceso limitado a la tecnología, el capital y el terreno. Además, el Consejo de Asuntos Globales de Chicago reveló un informe en 2011 que cita la necesidad de educar mejor a las mujeres jóvenes en las economías rurales. Específicamente, el estudio menciona que el impacto negativo de las situaciones extremas es mayor para las niñas, quienes son sacadas de la escuela con más frecuencia que los varones para contribuir al ingreso familiar y ayudar con las responsabilidades domésticas.