La agricultura representa aproximadamente el 13% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. A través de la colaboración con expertos externos,  el análisis de  de datos y a partir de un extenso modelado, Monsanto ha determinado que las prácticas y los productos adecuados permiten que el maíz y la soya se cultiven de forma que el suelo absorba y retenga gases de efecto invernadero —en cantidades iguales o superiores a la cantidad total emitida con el crecimiento de los cultivos—. Esto se conoce como producción de cultivos neutrales en carbono.

En noviembre de 2015, Monsanto anunció su primer programa para introducir un modelo para la producción de cultivos neutrales en emisiones de carbono que ayudará a reducir la huella de carbono de la agricultura. Como paso inicial, nos hemos comprometido a hacer todas nuestras operaciones neutrales en carbono  para el año 2021, a través de diferentes cambios operativos en combinación con incentivos y programas especiales para incentivar la participación de los agricultores. Impulsaremos  la producción de cultivos de neutrales en carbono en nuestro negocio de semillas, con el objetivo de eliminar esa parte de nuestra huella de carbono en su totalidad. Monsanto también ofrecerá incentivos a los agricultores para que adopten estas prácticas.

Estos incentivos y prácticas, incluyendo la reducción y/o eliminación de la labranza, se traducen en un suelo más saludable y un mejor almacenamiento de carbono. Además, la siembra de cultivos de cobertura podría dar lugar a la producción de cultivos neutrales en carbono neural en millones de hectáreas de tierras de cultivo.

El modelo de producción de cultivos neutrales en carbono.

Monsanto también ofrecerá incentivos y recursos a los agricultores para seguir promoviendo la adopción de mejores prácticas en la producción de cultivos, incluyendo:

  • Ciencia de datos agronómicos, que es parte integral de la consecución y la verificación de la producción de cultivos de carbono. The Climate Corporation, la división de Monsanto, que posee una amplia experiencia en el análisis de datos, participa en el incremento de las herramientas necesarias para clasificar con precisión las características del suelo y de los cultivos en diferentes campos.
  • Prácticas de labranza reducidas, es método de cultivo elimina el arado para preparar la tierra antes de la siembra, así como el control de malezas, lo que mejora la salud del suelo y el almacenamiento de carbono.
  • Los cultivos de cobertura, así como el trébol, tienen una notable capacidad para mejorar la salud del suelo, lo que tiene un impacto directo en la calidad del agua y la prevención de la erosión, que, a su vez ayuda a mantener el carbono almacenado en el suelo.
  • La agricultura de precisión optimiza las semillas sembradas por hectárea y la cantidad de plaguicidas y fertilizantes que los agricultores utilizan.
  • El manejo de nutrientes mejora la salud del suelo y asegura más nitrógeno para alimentar el cultivo y menos gases dañando  al medio ambiente. Además, impacta en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y las pérdidas a través de  vías fluviales.
  • La siembra de  semillas de la mejor calidad, incluidas las mejoradas a través de la biotecnología, facilita las prácticas de producción de cultivos neutrales en  carbono, mediante el fortalecimiento de los rendimientos, sin utilizar bosques y pastizales para ampliar las tierras  dedicadas a la agricultura.